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Cómo obtener los resultados esperados

26/09 Una columna de Bernardo Stamateas
Por Bernardo Stamateas

Una persona que no sabe o no llega a conocer dónde se dirige su vida y no logra motivarse internamente, por lo general, todos los caminos le resultan iguales. Pero cuando uno sabe cuáles son sus metas en la vida, haga lo que haga lo hará con pasión, con fuego interior. 

Para obtener resultados satisfactorios, es fundamental determinar lo que queremos lograr. Necesitamos cambiar objetivos imprecisos por objetivos específicos. Por ejemplo, no es lo mismo desear salud, dinero y amor indefinidamente que fijarnos metas precisas en cada una de estas áreas. 

A continuación comparto tres pasos prácticos para alcanzar aquello que anhelamos: 

1. Definir lo que deseo y hasta dónde pretendo llegar. Y una vez que sé lo que quiero con claridad, tengo que recordarme a menudo que “me lo merezco” pues mucha gente se autoboicotea todo porque no se cree merecedora de cosas buenas. 

2. Cuantificar mis objetivos. Esto significa ponerlos en números y me permite medirlos para luego poder evaluar si los logré o no. A algunos no les agrada hablar de números pero una meta que no es cuantificada raramente puede ser alcanzada.

3. Fraccionar mis objetivos en metas pequeñas. Las pequeñas metas nos ayudan a saber si vamos por buen camino, o no, hacia el cumplimiento de nuestro sueño.

Cuanto más grande es un sueño, más pequeñas deberían ser las metas. ¿Por qué? Porque si establecemos metas grandes, cuando no logramos cumplirlas, nos sentimos frustrados. Por ejemplo, alguien que desea bajar de peso y se propone perder 20 kilos en un mes, si solo consigue bajar 5 kilos, experimentará frustración. En cambio, si se propone perder 20 kilos en cinco meses, al dividir su objetivo en metas más chicas, le resultará más fácil lograrlo y esto será una fuente de motivación que lo impulse a continuar y a no abandonar a mitad de camino.

Ya sea que seamos conscientes o no, la mente posee un mecanismo automático que califica con un rótulo cada experiencia que vivimos. Dichas calificaciones traen como resultado ciertas emociones. Si debido a una experiencia negativa yo me siento inútil, cuando alguien me diga: “Sos un inútil”, lo voy a creer. Cuando una palabra externa nos hace daño, se debe a que esa idea se encuentra dentro de nosotros. Las voces de afuera nos lastiman solo cuando concuerdan con nuestra propia voz.

Para ser capaces de obtener los resultados esperados, debemos eliminar todas esas voces negativas internas, que nos hablan constantemente y provocan en nosotros sentimientos y acciones negativos. Estas son las principales:

-la preocupación

-la crítica

-la queja

-la victimización

-el perfeccionismo

-la desconfianza

-la duda.

¿Hay algo de esto en tu vida? Si tenés sueños grandes por alcanzar, es importante que cambies negativismo por positivismo, pues ser negativo nos roba las fuerzas, la energía, el entusiasmo, que necesitamos para seguir adelante a pesar de los obstáculos. Además enceguece nuestra mente y no nos deja ver el camino hacia la meta. En cambio, en una mente sana, solo hay lugar para pensamientos orientados a los mejores resultados.