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Experto consideró que "una acción responsable sería plantear la evacuación por lo menos de las zonas más vulnerables"


RÍO PILCOMAYO

Teniendo en cuenta que el 10 se emitió una Alerta Naranja en la cuenca alta del río Pilcomayo declarada por el SEAMNHI debido al pronóstico de lluvias intensas que comenzaron en la tarde de ese día y que ayer se vieron reflejadas en las estaciones hidrométricas, el coordinador general de la Fundación para la Gestión en la Investigación Regional (FUNGIR) e integrante del Sistema de Alerta Gran Chaco, Luis María De La Cruz, consideró que "con los registros actuales se podrá evaluar qué esperar para la semana que viene en el territorio formoseño" y que "una acción responsable sería plantear la evacuación por lo menos de las zonas más vulnerables".

En diálogo con La Mañana, comentó que en la zona de La Rinconada, "el agua corre muy fuerte y hay muchas filtraciones que se convierten en un peligro, por lo que, según me informaron, hay varias familias que ya están saliendo por su cuenta". En el sector, las defensas tienen agua a ambos lados; "a la izquierda tienen el bañado, a la derecha las filtraciones y acumulados de lluvias, mientras equipos viales construyen una escollera para desviar la corriente del agua".

Durante la entrevista, el experto recordó lo ocurrido en febrero de 2018, cuando la creciente del Pilcomayo afectó la zona Noroeste del Departamento Bermejo, y apuntó que "entre el 25 y 26 de diciembre hubo picos, algunos repuntes y dos más pequeños anteriores a ellos, a lo que se suma el que estamos teniendo ahora (9 y 10 de enero) en la zona de La Rinconada. Si bien son repuntes normales, antes se daban en estas épocas; luego hubo un largo período en que ya no hubo repuntes en diciembre y ahora parecería que vuelve el antiguo ciclo".

Por otra parte, consideró que para los meses siguientes, "si viene agua como en febrero del año pasado, la situación será muy complicada. En aquella oportunidad, la crecida llegó con el bañado con poca agua. Esta vez el bañado tiene mucha agua y las bases de las defensas están muy húmedas. Excavando cerca de la defensa, en la parte seca, emerge agua a los 30 cm".

Proyecciones

"El río está corriendo, en parte por los canales y en parte al lado de la defensa en la zona de Rinconada y Vaca Perdida. Enlamó (cuando la riada cubrió el campo de sedimento) en febrero y enlama ahora. Este es un proceso al cual le conocemos el final: La Rinconada este año o en un par de años, quedará bajo el agua porque el fondo del bañado terminará más alto que la altura de las casas. Ahora el nivel de agua está muy alto, sobre el nivel de las casas de la parte baja. La entrada permanente de agua con mucho sedimento y las bajantes rápidas que se producen con estos pequeños repuntes provocan la deposición de muchos sedimentos en forma diaria", detalló.

Teniendo en cuenta las experiencias anteriores más lo que hoy se vive en la zona, queda demostrado que "se depositan en un ciclo completo de creciente (diciembre-marzo) entre 0,60 m y 1,00 m. En ciclos excepcionales puede llegar a 4,00 m. En febrero, en El Churcal llegó a más de 1,50 metro. Eso eleva el fondo y hace que el agua se desplace buscando nuevas pendientes por los bosques. Pero frente a La Rinconada no tiene donde expandirse y se acumula cada vez más sobre la defensa, lo cual la pone en una situación de mucho riesgo, ya que puede debilitarla desde abajo, provocando un hundimiento repentino y luego la ruptura", señaló con preocupación. 

Para De La Cruz, una acción responsable sería "plantear la evacuación por lo menos de las zonas más vulnerables, como se hizo en febrero en Santa Victoria Este (Salta)". En ese sentido, vale mencionar que ya se están evacuando familias de la zona de Mistolar, donde "toda la periferia Este y Sur corre mucho riesgo". El centro del pueblo y la parte Noroeste está "un poco más segura por ahora, pero si se produce una fisura, se inundará casi todo", advirtió.

"Es un drama el que viven el pueblo toba de Sombrero Negro y los pobladores criollos vecinos de la zona", dijo con dolor. En la evacuación de los pobladores de Rinconada está colaborando el personal y recursos de la Comisión de Fomento de Pozo de Maza, a cargo de Víctor Adolfo Pérez. Desde hace una semana atrás comenzaron a sacar pobladores de Cieneguito, Chañaral y del Paraje El Oscuro. Hasta el 10 fueron 16 las familias evacuadas de Rinconada y como esa noche llovió torrencialmente y la llovizna, persistió durante la jornada de ayer, los caminos se tornaron intransitables, por lo que debió demorarse el traslado de lugareños y sus bienes.




En líneas rojas, los límites del bañado hasta 2017. En celeste, el agua del pico del 24 al 25 de diciembre (imagen del 26). En celeste esfumado hacia azul -nota del 2018-2019-, el área que se inundó en febrero, además de la celeste. Dentro de las líneas rojas -lo que no es celeste-, está seco y es más alto debido a los procesos de colmatación natural y a las canalizaciones que se hicieron muy cerca de la población.



Familias autoevacuadas se reubican en
Solidaridad, La Mocha y Vaca Perdida


La Mañana dialogó con Nicolás Larrea, agente sanitario de la zona, quien confirmó que desde hace unos días comenzaron a evacuar a familias de la zona, pero que "no se pudo continuar el trabajo por la lluvia" que se registraba en la jornada de ayer. Al ser consultado sobre cuál es el destino de estas personas que se autoevacuaban, señaló que "algunas familias van al Asentamiento Solidaridad en la zona de Quimil y otros a La Mocha y Vaca Perdida". La llovizna fue persistente durante toda la jornada de ayer y, según informó la Policía, entre las 7 de la mañana del 10 de enero y las 7 del ayer, fue de 70 mm la cantidad de lluvia caída en la zona de Pozo de Maza.

Por otra parte, Larrea comentó que "el terreno en La Rinconada está muy blandito y ya no se puede andar en camioneta" y reconoció no saber si "aguantará la barrera". Teniendo en cuenta su labor sanitaria, lo consultamos sobre el estado en el que se encuentran los lugareños y lamentó informar que "la gente tiene las enfermedades comunes de la zona, que son: fiebre, tos y diarrea. Yo estoy de guardia. Tenemos una salita a la intemperie y cuando llueve se moja todo, incluso los insumos. Y eso es muy delicado".

Este agente sanitario atiende en "el Asentamiento. Son 155 familias de 656 personas y las vecinas comunidades de los Wichís y criollas de los alrededores. En total son 1.500 personas sin contar la jurisdicción de La Rinconada", expresó Larrea para narrar con mucho pesar que "soy agente sanitario de una comunidad que ya no existe. Se la llevó el agua y el enlame de casi 2 metros de arena. Si bien el lugar está, pero para vivir ya no se puede. Ahora sólo hay monte y muchos canales. Estoy hablando de El Churcal".






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